“ El barrio y el Cristo´´

Mirar a los ojos del barrio es mirar a los ojos del Cautivo. Ninguno de los dos lo tuvo fácil, ambos tuvieron que caminar muy lejos para llegar a ser lo que hoy son. Caminaron tanto que a ambos les nació el gusanillo de conocerse. Les nació la necesidad de reír juntos, de llorar juntos, de luchar juntos, de lamentarse juntos. Y de tanta necesidad que les nació, un día les dio por darse la mano. Y caminaron, caminaron juntos. El Cristo y el barrio, el barrio y el Cristo.

 

El barrio vivía cautivo en el tiempo, preso de cientos de males que le lastraban, esclavo de las injusticias de la vida. Camino sin camino era el que recorrían sus calles, sus gentes, sus sentimientos. Ahí estaba el progreso de la ciudad, amarrado de pies y manos como el Cristo de los ojos verdes, maniatado por la muerte de la libertad. Pero era tan grande ese progreso, tenía tanta vida dentro… El tiempo sin compasión mataba su historia. Hasta que un día, sin el barrio esperarlo, un obús le explotó. Y todo cambió, para bien todo cambió.

 

Fue un estruendo que revolcó la Soleá, que pintó los nombres de las plazas con pintura de Velázquez, que engrandeció el flamenco que guarda la pureza de sus calles. Vino un hombre de madera que quiso hacerse preso por todos los vecinos de su barrio. Contaban que era un hombre cuyo  afán era dar la vida por los demás, que le gustaba predicar con la bondad, que tenía unos ojos verdes que guardaban dentro el tesoro que un día había dejado por allí la Macarena. Era ese verde Esperanza (en Sevilla siempre con mayúscula) el mayor tesoro que abrazaría el barrio.

 

Esperanza de los que tanto perdieron, de los que tanto lucharon, de todos los que murieron. Esperanza de los temían el agua, de los ahogados en la droga, de los que hacían milagros por llevarse algo de comida a la boca. Toda esa Esperanza la tiene concentrada el Cautivo en los ojos, toda esa Esperanza le ató las manos un día para desatárselas al barrio. Y el barrio lo tomó como suyo, construyó sobre su estampa el monumento más preciado y más hermoso que pudieran haber soñado sus almas. El Cristo se hizo del barrio, el barrio se hizo del Cristo.

 

Mucho ha pasado ya de eso. El barrio le dio la mano al Cristo y el Cristo nunca la soltó, cumplió su promesa y lo protegió de todo cuanto el barrio tuvo que padecer. Nada es parecido desde entonces a ese pasado en esas calles que hoy celebran sus cincuenta años. Bodas de oro para un barrio que floreció de sus propias cenizas, un barrio cuyo fertilizante más potente fueron los ojos verdes de un Cristo Cautivo que hoy festeja sus bodas de plata.

 

Oro y plata dándose la mano junto a más de 20.000 vecinos, junto a más de 20.000 sonrisas, junto a más de 20.000 lágrimas. Y entre esas más de 20.000 razones para sentir está la mía. Vivirá eterna entre las calles que recorrieron la pureza de la infancia, la idealidad de los recuerdos, la verdad de mi presente y la esperanza del futuro. Que si es orgullo para mis labios susurrar que soy de Sevilla, más orgullo es gritar que soy hijo de sus calles.

 

La historia termina igual que comienza, con la verdad que encierran las calles del Polígono de San Pablo, con la verdad que encierra la mirada de un Cristo. Créeme, Sevilla, si te digo que mirar a los ojos del barrio es mirar a los ojos del Cautivo. Ninguno de los dos lo tuvo fácil, ambos tuvieron que caminar muy lejos para llegar a ser lo que hoy son. Caminaron tanto que a ambos les nació el gusanillo de conocerse. Les nació la necesidad de reír juntos, de llorar juntos, de luchar juntos, de lamentarse juntos. Y de tanta necesidad que les nació, un día les dio por darse la mano. Y caminaron, caminaron juntos. El Cristo y el barrio, el barrio y el Cristo.

 

 

José Antonio Montero Fernández.

 

Al barrio de mi Cristo.

Al Cristo de mi barrio.

bccdbb06-67dd-44f2-8c88-5f6ca99a0fa1

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s