La historia de la sevillana advocación de la Divina Pastora

Desde lo alto de la Giralda, la próxima noche del viernes al llegar las doce, sus campanas tocaran anunciando la llegada del día 24 de Junio, y será entonces cuando a esa misma hora en una pequeña capilla de la ciudad, que cumple las bodas de plata desde que esta volviera abrirse al culto, una pequeña campana se echara contenta al vuelo, pues anunciara que es el aniversario de la revelación de aquella Señora que decidió en una misma noche como esa en el año 1703, mostrarse con título y traje de Pastora.

Los sevillanos somos muy de presumir por el mundo de todo aquello que por haber nacido en nuestra tierra puede calificarse de Sevillano, y más aún lo somos si hablamos del mundo de las cofradías. Es por ello que la noche del 23 al 24 de Junio no es una fecha que deba de pasar desapercibida. Seguramente  todos conoceremos a la Virgen María bajo su Advocación de Divina Pastora de las Almas, la habremos visto en algún retablo, en algún azulejo, en alguna estampa, pues bien esta advocación que ya se ha extendido por todos los rincones del mundo nació aquí en nuestra ciudad bajo el amparo de una hermandad que con más de tres siglos de existencia sigue llevando a gala el ser la Cuna de esta tan insigne y sevillana devoción.

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Fue como hemos dicho antes el 24 de junio de 1703 cuando tiene origen esta historia, es en el coro bajo del convento de capuchinos cuando el venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla tiene la piadosa ocurrencia (Como a El le gustaba decir) de ver a la Virgen María como Divina Pastora. Tras esto acudió al pintor Miguel Alonso de Tovar para que realizara un lienzo con dicha piadosa ocurrencia, lienzo que sigue conservando la Primitiva y Real hermandad de la Divina Pastora de las Almas y Santa Marina, y que venera en su retablo de la capilla del antiguo hospital de San Bernardo. Esta es sin que exista duda alguna sobre ello, la primera representación que existe en el mundo entero de la Virgen María con el titulo de Divina Pastora.

Ese mismo año, el día 8 de Septiembre desde la parroquia de San Gil y con el lienzo fijado sobre un estandarte Fray Isidoro llevaba este en rosario público desde dicha parroquia a la Alameda de Hércules donde entre sus dos columnas dio a conocer al pueblo Sevillano la nueva advocación mariana, produciendo un profundo impacto  en la muchedumbre que tan solo 15 días después el día 23 de septiembre de ese mismo año ya había establecido en San Gil la primera hermandad en honor a la Divina Pastora y escrita su regla por el propio Fray Isidoro.

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La hermandad finalmente decide instalarse al poco de su fundación, en el año de 1704, en el templo de Santa Marina donde tendrá capilla propia donada por los marqueses de la Motilla.

Es en 1705 cuando salida de la gubia de Ruiz Gijon llega la primera imagen que en el mundo existe de la María Santísima Divina Pastora de las almas. Cuenta la leyenda que Fray Isidoro tenía una hermana religiosa del convento de la encarnación y que por ello fue allí donde por primera vez a esta imagen se le pusieron sus atributos pastoriles, a día de hoy dichas monjas agustinas siguen siendo las camareras de esta imagen.

Una vez terminada y expuesta al culto la obra escultórica  el padre Isidoro publico su obra “la Pastora Coronada”, donde se defiende la legitimidad de la nueva iconografía Pastoril aplicada a la santísima Virgen.

Comienza Fray Isidoro a expandir esta nueva devoción de la Santísima Virgen por fuera de la ciudad donde surgen las primeras hermandades como pueden ser las de Carmona o Utrera, pero esto no fue un camino de rosas para el venerable, pues en dicha expansión de esta nueva advocación encontró cierta oposición dentro incluso de su propia orden, donde hubo un grupo de la comunidad sevillana que tacho de “indecorosa, indecente e impura” la indumentaria de Pastora, por ello el que tanto la primitiva hermandad como las primeras que este fundara no tuvieran dicho fundación ni en su propio convento (si no en una parroquia cercana) ni en conventos capuchinos próximos.

Llegados a este punto es preciso aclarar que aun que recientemente algunos han asignado el convento capuchino de la ciudad de Sevilla como cuna de esta devoción, estos se encuentran en un error pues siendo verdad que en el coro bajo de dicho convento Fray Isidoro tuvo la revelación como antes hemos dejado escrito, no es allí el primer lugar donde la Virgen María con traje y titulo de Pastora se le da culto y veneración, si no la zona comprendida entre la parroquia de San Gil, la Alameda y Santa Marina, que es donde por primera vez se canta un Ave María a tan dignísima Señora en esta nueva advocación.

Es en 1714 cuando se escribe la primera novena a la Divina Pastora, predicada en Santa Marina.

No han sido pocos los intentos prácticamente desde su fundación que han existido de de arrebatar la primicia del traje y titulo de Pastora para la santísima Virgen a manos del Padre Isidoro y de su primitiva hermandad, esto hace que este mismo escribiera otros dos libros donde se defendía la primicia de su hermandad en la creación de dicho traje y titulo para esta celestial Señora, estos son “La Fuente de las Pastoras” y “La Mejor Pastora Asumpta”.

Es en el año de 1730 cuando la propia realeza es la que se postra ante los pies de esta Sevillana advocación, costeando durante mucho tiempo la novena que a esta imagen se le hacía en Santa Marina, es de este tiempo la historia de que la reina Isabel de Farnesio acudió al padre Isidoro para que rogara a la Divina Pastora un trono para su hijo Carlos, pues este no era heredero al trono de la corona española. Pues no solo este accedió al trono de Nápoles (que ya entraba en los planes de su madre) si no que al morir Fernando sin descendencia este accede a la corona española, por lo que podemos decir que la Divina Pastora cambió el rumbo de España.

A la misión del padre Isidoro le siguió el Beato Fray Diego de Cádiz, quien consiguió que el Papa Pio XI conceda una fiesta a esta advocación, la de la Madre del Buen Pastor y que se celebra siempre el tercer sábado de Pascua.

La Divina Pastora es en Sevilla la primera imagen a la cual se le dedica una calle, pues fueron los vecinos del barrio de Santa Marina los que en el año de 1896 recogieron firmas para que la antigua calle Alcalá pasase a llamarse Divina Pastora, esto fue concedido dos años después en 1898.

Muchísimo más se podría escribir de esta advocación que desde nuestra ciudad ha llegado como dijimos al principio a prácticamente todos los rincones del orbe católico, no crean que pretendo centrarme  en contar la historia de una de las hermandades de gloria de la ciudad, si no que es esta hermandad la que comienza esta advocación, cosa prácticamente inédita en el mundo, pues por lo general advocaciones que han tomado luego tal trascendencia lo han hecho al amparo de una orden religiosa, por lo general.

Se ha relacionado esta advocación con el deporte nacional o con el noviciado de las hermanas de la Cruz de la que es patrona.

Espero ya de forma personal que al leer estas líneas, todo aquel que sienta orgullo de su tierra, de sus costumbres, de su historia pueda decir: “yo soy de Sevilla, donde vive la Primera Pastora”.

Bibliografía: apuntes históricos y artísticos de la primitiva hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina

Escrito por Félix Lerma Carrión

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