QUERIDOS REYES MAGOS…

La ciudad palpita. Los nervios se apoderan de todos. La ilusión recorre cada calle como una nube de incienso. La magia regresa a la ciudad, como así lo hará la primera luna llena de la primavera. Porque el 6 de enero, todos volveremos a ser niños. Bendita infancia. En pocas horas, sus Majestades habrán cargado nuestras pilas de esperanza y se habrán llevado un saco de deseos…

Deseos. Son muchos los que podrían completar una carta a sus Majestades. Melchor, Gaspar y Baltasar no tendrían días en el año, ni tan siquiera suficientes nóminas para contratar a la enorme cantidad de pajes reales que hacen falta para solventar los grandes problemas que presentan actualmente las cofradías. No obstante, y con la inocencia de un niño, creo que ustedes, como yo, compartirán conmigo algunos de esos sueños que, como decía Calderón de la Barca…sueños son.

¿Por qué no soñar con un Consejo de Hermandades eficientes? Ains…es tan difícil, ¿verdad? ¿Por qué toda la sevillanía cofrade tiene la sensación de que, a pesar de llevar escasas semanas en el cargo, con Paco Vélez nos marcaremos un andar trianero y daremos tres pasos hacia atrás? Lo que pasa es que, a diferencia del misterio del Señor de las Tres Caídas, este Consejo carece de elegancia. Intentaremos darle un voto de confianza, pero de momento, las cartas que ha puesto sobre la mesa nos hacen dudar. Un consejo que se niega en rotundo a un cambio de la carrera oficial, a un “Santo Martes” (cariñosamente hablando) o a una nueva incorporación a la nómina de la Semana Santa.

Estamos ante el Consejo inmovilista y populista. Ante un Consejo que se opone a que las hermandades del Martes Santo solventen sus problemas por ellas mismas pero, a la par, se niega a poner una solución eficaz sobre la mesa. “Consejos vendo y para mí no tengo”. ¿Cuándo va a tener Sevilla de una vez por todas un museo de la Semana Santa? ¿Cuándo se van a quitar sillas de la ratonera calle Sierpes? ¿Cuándo vamos a dejar de caminar inseguros? Son tantas preguntas sin respuesta…Quedan a penas cien días y estos señores solo han sabido presumir de la vara dorada sin buscar posibles soluciones. Mientras tanto, las hermandades de vísperas, las de glorias y las sacramentales siguen viendo como el tiempo corre, y como se ven obligadas a apretarse el cinturón para no tener que plantearse su disolución o la suspensión de su procesión.

Le pido a Melchor eficiencia en la comunicación. Le pido que todos esos que se dedican a jugar a ser periodistas se dediquen a buscar trabajo y a servir a las hermandades por amor, sin esperar nada a cambio, y sin echar por tierra a quien te da “followers”. Me genera hastío ver a tantos fotógrafos aficionados, a veces críos, delante de los pasos estorbando. Así mismo, le pido al Consejo que mejore su parcela comunicativa, y a ciertas hermandades, como el Santo Entierro y la Quinta Angustia, que se incorporen al 2019 de una vez por todas.

Le pido a Gaspar que controle el tema de las salidas extraordinarias. Este año tendremos tres, una de ellas por una coronación. No seré yo quien juzgue a la querida Hermandad de los Negros, pero creo que hoy en día se ha perdido el criterio y el sentido real de una coronación y simplemente ésta se ha convertido en algo ordinario. Sevilla ha pasado a ser el hazme reír de la Andalucía Cofrade, pues cada año coronamos a una Virgen. ¡Y no me vengan con frases demagogas de que María es la Madre de Dios y que Sevilla es la tierra de María! ¡Esto es un despropósito se mire como se mire!

A Baltasar, que es el más marchoso, le voy a pedir que le quite el Youtube a los señores que se hacen llamar fiscales o asesores de bandas de las hermandades. A ver si así, en lugar de buscar bandas 3.0 de fuera, se dedican a valorar más a los cientos de chavales que tienen ensayando a escasos metros de su casa. A ver si nuestro amigo Baltasar les hace entrar en razón y les demuestra que ellos mismos están destruyendo nuestra música procesional.

Me quedaría muchos deseos más, pero es mejor callar. Llevamos pocas horas en 2019 y hay que confiar en que sus Majestades, o quizás el Señor de San Lorenzo, enderecen un poco el rumbo que están tomando las cofradías. Un rumbo lejos del cristianismo, la ética, el amor y lo que verdaderamente significa la palabra pasión en esta bendita ciudad.

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